¿Qué te impide ser una de esas personas que disfrutan hablando en público y mejoran su imagen profesional con cada presentación?

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Con todo lo que tengo que hacer, ¡y ahora me piden que prepare otra presentación!”

 

Como si no bastara con el trabajo diario, los mil proyectos urgentísimos y las videollamadas que surgen como setas, te toca encajar en la agenda una presentación.

En general, tienes dos posibles formas de enfrentarte al desafío:

La primera es prepararla a toda velocidad. Después de todo, te sobra experiencia y conoces el tema. ¡Un guioncito rápido es suficiente!

Con diapositivas es un poco más pesado, pero no demasiado: cuatro frases en cada diapo, algunos gráficos, y listo.

Llega el día de la presentación. Cumples el trámite y te olvidas del tema al instante. Tu público, también.

La segunda posibilidad es todo lo contrario. Te sobra experiencia y conoces el tema, pero es una ocasión importante y quieres quedar bien. Sientes el cosquilleo de la responsabilidad.

Aprovechas cualquier minuto disponible para seguir acumulando ideas y datos. La charla queda un poco larga, ¡pero es que todo es importante!

Llega el día de la presentación. Sueltas toda la información como si fuera un chorro a presión. Cuando terminas, el público respira aliviado. No han disfrutado. Tú, tampoco.

Lo peor es que demasiadas personas asumen que es inevitable aburrirse en una presentación. O aburrir a los demás. Es la famosa prueba social: si casi todo el mundo lo hace así, es que es lo normal en entornos profesionales. “¿Quién soy yo para hacerlo de forma distinta?”

Tú eres una persona con mucho que aportar. Y con poco tiempo libre. ¿Por qué perderlo preparando charlas que no van a serviros para nada, ni a ti ni a tu audiencia?

¿Qué pasaría si te atrevieras a mostrarte tal y como eres a la hora de hablar en público?

¿Qué pasaría si dejaras de ver las presentaciones como una inútil carga extra de trabajo?

¿Qué pasaría si las vieras como una increíble oportunidad para hacer contactos, compartir tus ideas y abrirte a nuevas oportunidades profesionales?

“Sí, muy bien, Cris, pero no tengo tiempo. Ni para prepararlas como me gustaría ni para desarrollar mis habilidades. He hecho algunas formaciones, pero…”.

 

Pero no terminan de resolver el problema, ¿verdad? Qué me vas a contar.

 Desde hace unos años, preparar presentaciones es para mí algo apasionante, entretenido y enriquecedor. Es una parte del trabajo que me permite y me obliga a sacar lo mejor de mí misma.

Cuando la charla termina, ¡todo el mundo sigue despierto! No es broma: en mis inicios llegué a ver personas dormidas sin ningún disimulo, en primera fila.

Y no solo tienen los ojos abiertos, sino que hacen preguntas, comparten sus puntos de vista y proponen que sigamos en contacto.

 Pero no siempre fue así.

Yo también participé en cursos que organizaba la empresa. Eran buenos y aportaban ideas útiles, pero no cambiaban el (limitadísimo) impacto general de mis presentaciones. Ni de las presentaciones de mis compañeros.

En cuanto los capacitadores salían por la puerta, todos volvíamos alegremente a nuestros viejos y queridos hábitos.

No era culpa de los formadores, pobrecillos.

En la empresa ocurría un fenómeno muy extendido: solo los compañeros que sufrían hablando en público querían recibir cursos. Los demás pensábamos que “no nos hacía falta”.

Como muchos otros colegas, yo me sentía bastante satisfecha con mi desempeño: me expresaba con claridad y de forma ordenada, no me ponía nerviosa… Preparar presentaciones era un fastidio, pero un fastidio controlado.

Bueno, excepto cuando tenía que presentar en inglés. Entonces, todos mis fantasmas salían en procesión y volvía al estado de ansiedad escénica de mis remotos comienzos (cuando era una novatilla en una gran firma de auditoría).

Podría haber seguido para siempre así de contenta conmigo misma, pero…

Todo cambió cuando mis responsabilidades aumentaron y comencé a dar seminarios a otro tipo de público. ¡Entonces descubrí que no comunicaba tan bien como pensaba!

Mi amor propio se resintió. Mi imagen profesional, también.

Mi audiencia ya no eran especialistas que compartían conmigo jerga técnica, códigos profesionales y convenciones (anticuadas) sobre el modo de hacer presentaciones.

Ahora eran personas “de fuera”, que apenas me regalaban unos minutos iniciales de interés y paciencia. A partir de ahí, ¡me los tenía que ganar!

El punto de inflexión llegó gracias a un bullicioso grupo de más de cien jubilados. Me tocaba hablarles sobre la prevención de los fraudes financieros. Como víctimas habituales de todo tipo de estafas, sin duda el tema era relevante para ellos.

Pero algo fallaba. La mitad del auditorio estaba dormitando a los cinco minutos de empezar. La otra mitad se puso a charlar de manera audible sobre el rico desayuno que les esperaba en cuanto yo acabara.

¡Esa bendita falta de filtro de las personas mayores!

De pronto, comprendí lo que pasaba y entré en shock.

Lo que estaba fallando allí… era yo.

La charla no tenía el tono adecuado para ese público.

Los contenidos podían ser correctos, pero no eran atractivos.

El enfoque que yo había adoptado no les invitaba a participar.

El mensaje y las sugerencias importantísimas que les quería transmitir sobrevolaban sus cabezas, sin llegar a aterrizar en ningún momento. 

De vuelta a la oficina, rescaté los apuntes de aquellas capacitaciones olvidadas sobre cómo hablar en público.

Allí había algunas pistas sobre lo que había ocurrido, pero en su momento no habían calado más allá de la superficie cerebral. La falta de práctica había terminado de borrarlas por completo.

¡Ni siquiera estaba segura de cómo trasladar a mis presentaciones algunas de las recomendaciones más importantes!

Llegó el momento de tomármelo en serio.

Hice más formaciones, leí más libros… y me tomé cada nueva presentación como un “experimento comunicativo”. ¿Qué fallaba? ¿Qué funcionaba? ¿Se acercaban a hablar conmigo después de la charla?

Pronto volví a disfrutar y a sentirme satisfecha (ahora, con razón) de la energía que se generaba cuando hablaba en público.

Pero llegar a ese nivel me había llevado mucho, mucho tiempo.

Por el camino, me había trasladado de Madrid a Argentina y tenía mi propia firma de consultoría para la educación financiera. Hacer presentaciones efectivas era crucial para todo: tratar con los clientes, conectar con las personas que acudían a las capacitaciones, consolidar mi marca personal cuando participaba como experta en eventos…

¿Hubiera podido alcanzar ese nivel de efectividad con mucha más rapidez, mucho menos esfuerzo y mucha más alegría?

 

La respuesta es que sí.

Y la encontré… en el año de la pandemia. Sí, el genuino e irrepetible 2020.

¿Y cómo encontré esa solución, que no tiene nada de mágica y sí mucho de lógica? 

En marzo de 2020, con los confinamientos y la obligada virtualización de numerosas actividades profesionales, nuestro equipo de formadores empezó a mostrar señales de inquietud. Casi cincuenta personas, con amplísima experiencia docente y más que habituadas a hablar en público, descubrieron de repente que hacerlo frente a una cámara requería habilidades muy concretas que aún no poseían.

Así que comenzamos a reunirnos una vez por semana (virtualmente, por la pandemia y porque ahora vivo en Irlanda) para trabajar las diferentes cualidades y habilidades de la comunicación: la conexión, la expresividad, la construcción del mensaje, la interacción…

Lo que iba a ser una capacitación intensiva de seis semanas se extendió durante todo el año. El grupo había descubierto un espacio seguro para experimentar, para incorporar de manera inmediata todo lo que estaban aprendiendo y para consolidar su propio estilo.

Y entonces comprendí algo muy importante. 

La culpa de que yo tuviera que aprender a base de prueba y error, desaprovechando de paso muchas oportunidades profesionales, no era de las formaciones que había recibido.

Tampoco era falta de interés por mi parte.

Ni siquiera podía echar la culpa a mi crónica sobrecarga de actividades.

EL PROBLEMA ERA QUE NO HABÍA ENCONTRADO LO QUE AHORA TIENES A TU ALCANCE.

La red profesional de formación práctica

que te permitirá ganar el reconocimiento de tu audiencia

cuando hablas en público.

El Club es mucho más que una propuesta formativa. Es un lugar para el encuentro y la interacción de profesionales que quieren comunicar de forma más intencional, efectiva y productiva.

Es un enfoque que inevitablemente te llevará a establecer contactos personales de calidad. 

Lo comprobamos en nuestro “proyecto piloto”: con el paso de las semanas, nacieron interesantes complicidades y proyectos entre personas de diferentes lugares que, antes de los encuentros, no se conocían de nada. ¡Practicar la comunicación une mucho!

En resumen, he creado el espacio que a mí me hubiera gustado encontrar hace años.

Te invito a formar parte de un club diseñado para impulsar tus habilidades de comunicación, tu desarrollo profesional y tu red de contactos.

¿Qué vas a encontrar en el Club?

Formación y prácticas en vivo: una reunión mensual de entrenamiento interactivo.

Trabajamos la selección y organización de ideas, la argumentación, la expresividad, el manejo de la ansiedad, el diseño de diapositivas, la forma más eficiente de preparar presentaciones, el storytelling, etc. Los ejercicios prácticos se realizarán en grupos reducidos, mediante la distribución de los participantes en salas de Zoom.

Coaching grupal: una sesión mensual de preguntas y respuestas.

En ella analizamos todas las dudas y desafíos concretos que se te plantean a la hora de preparar tus presentaciones.

Guest Star: una entrevista mensual con especialistas externos.

Además de ampliar temas directamente relacionados con la comunicación (cómo iluminarnos para grabar un vídeo, PNL, lenguaje no verbal, etc.), invitamos a expertos en las áreas necesarias para lograr un óptimo equilibrio entre nuestra vida personal y profesional (control del estrés, marca personal, educación de los hijos, nutrición, ahorro e inversión, progresión o cambio laboral, networking, etc.).

Ágora virtual: una plataforma exclusiva para socios.

Con tu usuario y contraseña, accederás a las grabaciones de todas las sesiones en vivo (por si quieres repasarlas o te perdiste alguna), y a todos los recursos del Club. También podrás compartir tus presentaciones o charlas (en texto o en vídeo) para intercambiar impresiones y sugerencias con otros socios. El objetivo es que desarrolles tus habilidades en un entorno sin ningún riesgo, pero muy próximo a los desafíos reales del mundo laboral.

Documentos descargables en PDF

Material de referencia para las sesiones, plantillas, guías, etc.

Grupo privado de WhatsApp.

Un espacio ágil para plantear dudas, hacer comentarios y estar al día de las novedades y los  recursos del Club.

Y más novedades y ventajas previstas para los próximos meses.

“¿Cómo puedo unirme al Club?”

Según tus preferencias, tienes a tu disposición dos alternativas: la suscripción PRO (con un valor de 67 €/mes) y la suscripción PREMIUM (valor de 167 €/mes).

Sin embargo, ¡queremos celebrar el lanzamiento!

Si entras antes del 30 de septiembre de 2021, se aplica un valor fundacional que nunca aumentará para ti.

Después del periodo de lanzamiento, la suscripción seguirá abierta al valor habitual (67 €/mes y 167 €/mes, para las opciones PRO y PREMIUM, respectivamente).

RECORDATORIO: Si entras en el Club al valor fundacional, en cualquiera de las dos opciones, nunca se te aplicará ninguna posible subida futura.

Esto significa que:

El precio inicial se respetará durante todo el tiempo que permanezcas en el Club. Estamos seguros de que será largo y fructífero para ti, porque el valor de lo que vas a recibir supera con creces la cuota mensual… y lo comprobarás muy pronto.

Si eliges entrar en la opción PRO al valor fundacional y después decides actualizar a la opción PREMIUM (upgrade), seguirás disfrutando del valor fundacional (reducido) de esta última.

Otra garantía para ti es que puedes dejar el Club cuando quieras.

Está diseñado para que puedas aprovecharlo al máximo, ¡aunque tengas la agenda echando humo!

Pero si la vida se te cruza en el camino, recuerda que no hay ningún compromiso de permanencia.

¿Qué opinan de mis servicios?

He trabajado con Cristina para superar los nervios y ganar confianza al hablar en público, y puedo decir que el cambio y la mejora han sido fundamentales para mí. Siempre desde la cercanía, la profesionalidad y la confianza que transmite.

Mi principal desafío era controlar los nervios y la posición corporal para proyectar confianza, aunque tuviera miedo escénico. Después de trabajar con Cristina me he atrevido a dar presentaciones ante un público más amplio. Durante la pandemia, con la flexibilidad de trabajar y aprender online y la posibilidad de llegar a cualquier audiencia me ha resultado mucho más divertido. Incluso he llegado a fluir y disfrutar de las presentaciones, superando los miedos.

 

María Luz Doce
Gestión y desarrollo de personas (RRHH)

 

En mi carrera profesional se han combinado siempre la investigación básica, la docencia y la gestión de la I+D (en CDTI), por lo que he tenido que hablar en público en muchas ocasiones. Las presentaciones científicas o institucionales me obligaban a ofrecer un formato muy poco interactivo.

Después de trabajar con Cristina he descubierto que siento y transmito más seguridad cuando refuerzo mi discurso con comentarios y experiencias personales. Me he dado cuenta de que mejorar este tipo de habilidades no es incompatible con la espontaneidad y con ser tú misma cuando hablas en público. Ahora también manejo de forma consciente otras habilidades, como centrar el foco desde el primer momento de la presentación y enfatizar los temas de mayor interés.

Para mi última presentación, una clase virtual de tres horas y en un programa de mentoría para biólogos, pedí a Cristina que me diseñara las diapositivas… y llamaron la atención. Dieron un apoyo visual muy profesional, y el público lo agradece mucho, sobre todo cuando se tratan temas tan complejos.
 

Lola Marín
Especialista en I+D en Biotecnología

 

Por preparado que tuviese un asunto, un juicio, una negociación, me sentía vulnerable (lo peor: ¡es que lo era!). Sin margen para lo imprevisto, con mucha dificultad a la hora de reordenar las ideas si debía entrar en confrontación, en discusión, en algo que descolocaba el orden lógico de mi discurso.

No voy a decir que ahora gano todos los juicios (no te fíes del abogado que ande diciendo eso). Pero no me quedo con la frustrante sensación, al salir, de que podía haber añadido algo, o exponerlo de otra manera, o rebatir aquello otro. Trabajar con Cristina me ha dado más aplomo, organización y tranquilidad. 

 

Ignacio
Abogado

 

Estoy acostumbrada a tener videollamadas en contextos internacionales, pero cuando me pidieron que grabara un vídeo breve para promocionar un evento interno de la empresa, mi primer impulso fue negarme. Me ponía nerviosa solo de pensarlo, estaba segura de que iba a quedar muy poco natural.

Empecé a trabajar con Cristina el tono, lo que quería transmitir, cómo enfocarlo… Pero aún faltaba “lo peor”: ¿cómo grabarlo? No sé cómo, pero en una sola reunión de Zoom y tras cuatro o cinco rápidos ensayos de estilo, ¡ya tenía mi vídeo! No me podía creer el resultado: veía una versión de mí misma que me encantaba. Fue una experiencia totalmente indolora y que me desbloqueó muchos temores.
 

Beatriz
Global Marketing Manager

 

Hace más de 20 años que trabajo con empresas, organizaciones e individuos de alto perfil que quieren potenciar sus negocios. Aunque tengo cualidades innatas para la comunicación y el networking, me siento más cómoda en un plano discreto. Hablar frente a muchas personas me hace sentir expuesta, hay demasiadas cosas que no puedo controlar. Pero desde hace cuatro años soy responsable de mi propia empresa y me toca ser la cara de mi negocio, ya no me sirve lo de “mantenerme en un segundo plano”.

Conocí a Cristina en su rol de consultora de inclusión financiera, y siempre admiré su capacidad profesional. Cuando lanzó su nuevo proyecto de comunicación para ejecutivos, compartiendo su experiencia en entornos de alta exposición, empecé a tomar sesiones con ella. Me descubrí esperando con ganas cada encuentro, y con muchas posibilidades por explorar. Cristina me aporta inspiración, metodología y una acción clara.
 

Lucila Ollesch
Estrategias de alto impacto / Desarrollo de negocios digitales

 

Hablar en público me provocaba un pánico total. Imaginaba que “no era lo mío”, y que nunca iba a poder lograrlo. Trabajar con Cristina me permitió encontrar una forma propia de comunicar. Poder hablar en público de una manera auténtica se convirtió en una experiencia divertida y liberadora.

Muy aconsejable para emprendedores y profesionales que deseen encontrar su estilo para comunicar, y lograr conectar con potenciales clientes, colegas o aliados. Cristina es la persona indicada para acompañarte en esa aventura, con una visión acertada y personalizada, y con una chispeante motivación para lograrlo.

 
Andrea Reschini
Ingeniera. Sostenibilidad y eficiencia energética.

 

Me mata la curiosidad: ¿De dónde viene el nombre de Club Capotí?

 

Hace muchos años me encontré con una serie genial de vídeos, con mucho humor, sobre la pronunciación británica del inglés.

 Uno de ellos, en concreto, hablaba sobre la forma correcta de decir “cup of tea”. Y resulta que no era la suma de las tres palabras (kap-ov-ti), sino algo que sonaba más bien como “capotí”.

Dicho con elegancia británica, por supuesto, pero “capotí” al fin y al cabo.

 Todos sabemos que el té es para los ingleses como la sopa de pollo para los americanos: vale para todo. Problemas, preocupaciones, desafíos de la vida… Todo se soluciona con una buena cup of tea.

  ¿Quieres una forma estimulante (pero no estresante) de entrenar tu habilidad para hablar en público, con personas que, como tú, comprenden las elevadas demandas del mundo profesional?

CAPOTÍ

¿Quieres que tus presentaciones pasen de “aceptables” a “brillantes”, y que entusiasmen tanto a tu audiencia que se interesen activamente por ti y por tus propuestas?

CAPOTÍ

¿Quieres que todo tu conocimiento, tu experiencia y tu capacidad profesional sean evidentes para quienes te escuchan?

CAPOTÍ

¿Quieres lograr resultados muy superiores a los actuales con el mismo esfuerzo, aprovechando de manera óptima el (escaso) tiempo que tienes para preparar tus presentaciones?

CAPOTÍ

¿Quieres dejar atrás, de una vez y para siempre, la incomodidad de hablar frente a una pantalla?

CAPOTÍ

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo necesito dedicar cada mes al Club para obtener los máximos beneficios?

Como mínimo, conviene que participes cada mes en la sesión de formación práctica en vivo (dos horas) y en la de coaching grupal (dos horas).

Aún mejor si, además, te sumas a la entrevista con profesionales invitados (guest star). Estas sesiones durarán entre una y dos horas, según el tema y la interacción que se genere.

Sin embargo, no basta con escuchar: todos somos conscientes de que la forma más rápida de aprender algo es practicándolo. Antes de cada sesión de formación se te enviarán propuestas para preparar, en relación con el tema del mes. Así nos aseguramos de que aprovechas al máximo los encuentros.

Esta preparación te demandará entre una y dos horas, aproximadamente. Es opcional, pero muy recomendable. Recuerda que la formación es interactiva y que nos repartiremos en salas, para trabajar en grupos reducidos. Si, en lugar de realizar las prácticas sobre los temas sugeridos, prefieres avanzar sobre un proyecto tuyo (personal o profesional), también puedes hacerlo, ¡y así ganas tiempo!

Una de las ventajas del Club es que el grupo te apoya también en tu trabajo individual. Puedes conseguir observaciones inmediatas de otros socios (y las mías) sobre el impacto de tus presentaciones (en texto o en vídeo) a través del ágora virtual, sin necesidad de esperar a la siguiente sesión.

¿Qué ventajas tiene el Club, frente a otro tipo de formaciones que trabajan la comunicación de alto impacto?

La continuidad, la flexibilidad y el networking. ¡Ah, sí, y mi firme compromiso de que lo pases bien!

La mayoría de las formaciones suelen ser más o menos intensivas, y tienen un principio y un final. A partir de ahí, en nuestro día a día nos toca aplicar lo que aprendemos “a nuestra manera”, con el riesgo de que nuestros viejos hábitos vuelvan a tomar el mando. En el Club, por el contrario, hay un apoyo continuado que permite afianzar las nuevas habilidades.

Las formaciones tradicionales suelen estar concentradas en el tiempo, porque evidentemente es un bien escaso. En su lugar, el Club te ofrece flexibilidad (y la comodidad de practicar desde tu casa). Aunque lo ideal es experimentar y participar en las sesiones en vivo, no hay ningún problema si no puedes conectarte: en el ágora virtual tendrás acceso a las grabaciones y materiales de referencia. Si tienes dudas o quieres hacer las prácticas en vídeo en otro momento, puedes compartirlas en el ágora y obtendrás los comentarios del grupo. Así puedes seguir trabajando a tu propio ritmo.

Por último, en el Club no solo se da un networking natural entre profesionales de diferentes ámbitos, sino que lo propiciamos de forma activa. Te puedo anticipar que es uno de los temas estrella de las sesiones con expertos invitados (guest star), porque las nuevas realidades laborales nos obligan, sí o sí, a perfeccionar nuestras habilidades para cuidar nuestras conexiones profesionales.

¿Qué ocurre si no puedo conectarme a alguna de las sesiones del mes?

No ocurre nada. La interacción en vivo siempre es más enriquecedora, pero nuestras agendas están muy cargadas y puede que a veces no tengas la suerte de poder participar en directo.

Las sesiones en vivo no solo se avisarán con suficiente anticipación, sino que tendrán en cuenta los horarios laborales más habituales. El objetivo es facilitar al máximo que todos los socios se puedan sumar.

Si, a pesar de lo anterior, te es imposible asistir, tendrás disponible la grabación en el ágora virtual (a la que tienes acceso ilimitado). Podrás realizar las prácticas en vídeo y compartirlas en el ágora, para obtener comentarios y sugerencias del grupo. Tanto el equipo de coaches como yo misma estaremos también atentos para apoyar y dinamizar la interacción en la plataforma virtual.

¿Cuál de los dos planes me interesa más: el Pro o el Premium?

Depende de tus necesidades y expectativas concretas.

Si quieres avanzar en tus habilidades de comunicación, pero todavía no tienes la oportunidad de hablar en público de manera habitual (o de hacerlo en situaciones de alta exigencia), la suscripción Pro es más que suficiente. Pronto te darás cuenta de que el valor de los servicios supera con creces el valor mensual (aún más si entras al valor fundacional).

Si, por el contrario, necesitas dar conferencias o presentaciones regularmente y sientes que avanzarás más rápido con apoyo individualizado, entonces la suscripción Premium es más idónea para ti. No solo te da derecho a una sesión trimestral gratuita conmigo de 45 minutos (valorada en 130 euros), sino que te garantiza un descuento automático y para siempre del 15% en todos los servicios individuales de auditoría, preparación y elaboración de presentaciones. Puedes hacer las cuentas: después de solo tres meses de permanencia, la suscripción Premium te supone un ahorro desde el primer servicio que contratas.

Importante: puedes cambiar de una suscripción a otra en cualquier momento: de Pro a Premium o a la inversa.

¿Cuáles son los servicios individuales bonificados con la suscripción Premium?

Puedes encontrarlos en la sección de “Servicios” de mi página, pero te los resumo aquí:

Bolsas horarias de coaching individual (2, 4, 6 u 8 horas, según tus necesidades), para trabajar de manera genérica temas de estilo, expresividad, preparación, etc.

Auditoría de presentaciones: grabas tu presentación de hasta 30 minutos (o realizamos una sesión en vivo para que lo hagas), y te devuelvo un vídeo y un informe con el análisis y las propuestas concretas para mejorarla, en el fondo y en la forma.

Elaboración de presentaciones (con o sin diapositivas): me envías por escrito el texto base de tu presentación y te lo transformamos en un contenido organizado e impactante. Si necesitas diapositivas, también las diseñamos y te indicamos cómo coordinarlas con el ritmo de tu presentación.

Preparación de presentaciones, con bolsas de 2, 3 o 6 horas. Si ya tienes bien definido el contenido de tu presentación y solo quieres preparar la exposición, trabajamos para que en “el momento de la verdad” transmitas la máxima naturalidad, profesionalidad e impacto. ¡Y para que disfrutes haciéndolo!

Presentaciones 360°. Si tienes frente a ti una presentación importante y quieres apoyo durante todo el proceso, este servicio comprende la elaboración y la preparación integral de presentaciones. Desde la selección y organización de las ideas hasta una exposición final óptima y adaptada a tu estilo.

¿Va a subir en algún momento el precio de la suscripción?

No, mientras sigamos en un entorno tan poco inflacionario (y no está previsto que esa tendencia macroeconómica cambie ?).

Lo que sí conviene que tengas en cuenta es que el valor fundacional (57 y 147 € al mes, para las suscripciones Pro y Premium) solo se aplica de forma temporal. Previsiblemente, solo habrá una ventana de oportunidad cada año.

Fuera del periodo de lanzamiento, el valor mensual es de 67 y 167 €/mes, respectivamente. Igualmente compensa con creces a cambio del valor que recibes, pero ¿a quién le disgusta pagar menos?

En resumen, el precio de tu suscripción no va a subir en el futuro. Es más, como ventaja adicional, si entras en la suscripción Pro al valor fundacional y después decides cambiarte a la Premium, también pagarás el valor fundacional de esta última (aunque haya finalizado el periodo de lanzamiento).

¿Hay un tiempo mínimo de permanencia en el Club?

Ninguno en absoluto. Si en algún momento decides que, por cualquier motivo, no puedes aprovechar todas las ventajas del Club, puedes darte de baja, sin dar explicaciones.

¿Los encuentros del Club son siempre contigo?

En principio, sí, especialmente los encuentros formativos y los de coaching grupal.

Sin embargo, como queremos que la atención sea lo más personalizada posible para todos los socios, y de momento yo estoy encontrando dificultades para clonarme, también conoceréis a los geniales coaches senior que trabajan conmigo. ¡Excelentes comunicadores, y con gran experiencia!

© 2021 Cristina Carrillo Rivero. Todos los derechos reservados